La Paletería

Tenemos de varios sabores

  • 30th Mayo
    2012
  • 30
—La ambición, Julia, es un sentimiento perfectamente legítimo —dijo al cabo de un momento—. Y cuando de ambición se trata, el único pecado es el fracaso; el triunfo supone, automáticamente, virtud…
Arturo Pérez-Reverte - La tabla de Flandes.
  • 15th Mayo
    2012
  • 15
  • 8th Mayo
    2012
  • 08
  • 7th Mayo
    2012
  • 07
  • 7th Mayo
    2012
  • 07
  • 7th Mayo
    2012
  • 07
  • 3rd Mayo
    2012
  • 03
»—Una pregunta —dije.
»Se detuvo, con la mano apoyada en el picaporte.
»—Tu dirás, William.
»—Solamente esto: ¿crees de corazón que cuando mi cerebro esté en esa cubeta, mi mente será capaz de funcionar justo como lo hace ahora? ¿Consideras que podré pensar y razonar como en este momento? Y el poder de la memoria, ¿subsistirá?
»—No veo razón que lo impida —me respondió—. Se trata del mismo cerebro: un cerebro vivo, sin lesiones y, en rigor, completamente intacto. Ni siquiera se habrá abierto la duramadre. El único cambio sustancial, claro está, radica en el hecho de que habremos seccionado hasta el último de los nervios que a él conducen, salvo el óptico, lo cual significa que tu pensamiento ya no estaría influido por los sentidos. Vivirías en un mundo de extraordinaria pureza y alejamiento, sin nada que te turbase, ni aun el dolor, que no tendrías manera de experimentar dada la ausencia de nervios con que sentirlo. Sería, en cierto modo, un estado casi ideal: ni inquietudes ni temores ni dolor ni hambre ni sed. Ni siquiera deseos. Nada más que tus recuerdos y tus pensamientos; y, si el ojo restante acertase a funcionar, también podrías leer libros. A mí, en conjunto, se me antoja bastante agradable.
»—Sí, ¿verdad?
»—Desde luego, William, desde luego. En particular para un catedrático de filosofía…
Roald Dahl - William y Mary.
  • 3rd Mayo
    2012
  • 03
  • 3rd Mayo
    2012
  • 03
Landy tiene una cara agradable, de perfiles angulosos, exenta por completo de esa expresión característica de los médicos. Ya sabes a qué me refiero: esa mirada que la mayoría de ellos exhiben y que, lamiéndole a uno como el reflejo de un lívido anuncio luminoso, parece decir: Sólo yo puedo salvarte.
Roald Dahl - William y Mary.
  • 3rd Mayo
    2012
  • 03